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aurora

 

 

 

A través del cristal los caminos borrados,
el tren de las sonatas
que al mar de los pianos y de las partituras
nunca pudo llegar de madrugada.
Sin embargo Chopin,Mozart, Beethoven,
sobre las teclas negras te esperaban.

No era posible entonces ni siquiera pensarlo:
que de repente se durmiera el agua,
que estuvieran presentes
con las últimas páginas del alba
los nardos a tu lado,
que a través del cristal yo te observara
desde los ojos grandes del miedo y del asombro,
roto tu cuerpo y turbia mi palabra.
No era posible, tú,la de todos los días,
de pronto entre algodones acunada.

A través del cristal.
sobre sábanas blancas,
están dispuestos los claveles.

no me puedes mirar desde esa casa
ya para siempre tuya florecida.
Un campo de cenizas te reclama
desde la plenitud de la semilla
y tus ojos no están pero en mis ojos cantan,
pero en mi carne acodan su sonrisa
de luz recien cortada.
Por no saber tu vientre de madre detenido
yo no quise mirar bajo las sábanas.

Pero sobre la mesa, a través del cristal,
los anillos vacíos me miraban.

Comentario de Maricarmen Egea sobre este poema

” […] poema dedicado a mi madre […]. Está escrito por el poeta Javier Egea (su hijo y mi hermano) la noche que ella falleció. Y se publicó en el libro Troppo Mare en 1984. […] voy a aclarar que allá por los años 30, mi madre daba conciertos de piano y Rubinstein la contrató para irse de gira con él. Ella no se fue porque tuvo que elegir entre seguir su carrera o su novio y ganó el amor (mi padre).”

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